Hace unas semanas estuve en un lugar que me pareció mágico. Un pequeño hotel en Sant Pere de Riudebitlles (HD Riudebitlles) que representa todo en lo que creo: la sostenibilidad, la conservación del patrimonio, la belleza de los muebles con historia, el legado artístico e histórico que nos dan las piezas que conservan su uso a través del tiempo y de las modas y su inmensa compatibilidad con la modernidad.
Se trata de una casa del siglo XVII restaurada en el siglo XXI, con la delicadeza de quien respeta el valor histórico de los orígenes y de la zona donde se encuentra, convirtiéndola en un lugar funcional, lleno de arte para ser compartido.

Os muestro la entrada, el recibidor o zona común. Utilizando un mostrador antiguo encabezado por pinturas modernas y con una inmensa columna de libros que da soporte al enfoque artístico-cultural que decora el lugar.
Combina el arte moderno con lo recuperado, dando un toque especial a todas sus estancias.
Llegué allí por casualidad, porque tenía que quedarme en la zona para otro evento al que asistiría ese fin de semana y lo cierto es que quedé cautivada. Me hizo pensar en todas esas piezas de mobiliario que se tiran constantemente porque no son modernas, porque la gente se cansa de ellas, de su tamaño o de su color. Creo firmemente que todas las piezas antiguas o sencillamente de segunda mano, deberían poder encontrar su lugar en un entorno diferente, incluso, con un uso distinto de aquel para el que fueron creados y allí lo confirmé: no sólo es posible sino que, cuando sucede esta combinación, es perfecto.
Este espacio, creado por un artista para acunar un hotel íntimo, de sólo tres habitaciones, contiene también una estancia que es el taller que le inspira para crear algunas de las obras de arte que lo decoran, estancia que, a pesar de no formar parte de las zonas compartidas del hotel, le da un toque bohemio. El taller da a esta biblioteca, que invita buscar el tema que más te apetezca entre las opciones que te ofrece y sentarte a leer. La cocina, conserva el espacio destinado para este fin en su origen aunque ha sido adaptada para ofrecer a sus clientes, la comodidad actual. Un lugar donde el tiempo parece ir más lento, donde lo de antes, se mezcla con lo de hoy para brindarnos la calidez y la sencillez del hogar con el confort de lo moderno. Un lugar para dejar volar tu imaginación e intentar revivir cómo eran las casas en el siglo XVII en este lugar y cómo vivía su gente. Por si la casa en sí, fuera poco, cuenta además, con un pequeño y muy acogedor jardín en la parte posterior. Ideal para tomarte el café de la mañana o el vino del final del día.
Si tienes dudas sobre qué hacer con un mueble heredado, ya sea por parte de un familiar o porque estaba en el piso que compraste, si crees que es imposible recuperarlo porque tiene carcoma, porque se tambalea, o sencillamente crees que no queda bien en tu espacio… no lo tires. Piensa cómo puedes dar un toque especial a tu entorno o el de algún conocido, restáuralo, refórmalo o busca a quién pudiera interesar y regálaselo. Estarás ayudando a reducir la cantidad de residuos muebles que estamos produciendo, además, darás valor al patrimonio natural reutilizando el producto de un árbol talado y al patrimonio histórico porque, aunque tu mueble viejo hoy en día no tenga un valor en el mercado, comparte una historia personal sobre cómo se vivió antes y cómo vivimos hoy. Éste es sólo un ejemplo, puntual y específico, pero estoy más que segura que puedes encontrar otros ejemplos que te inspiren y en los que comprendas cómo puede encajar tu pieza en el puzzle de tu vida.
Únete a la recuperación de muebles, da un toque personalizado a tu espacio y contribuye a crear un futuro mejor! Estoy a tu disposición si necesitas ayuda para lograrlo.




Me encanta este pequeño reportaje. Es como si yo misma estuviera allí. Me mueve a considerar la recuperación de muebles viejos y su uso creativo, una vez arreglados o reformados. Ah! Cuánta falta hace la vida sencilla.
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