Scroll. Un ambiente moderno pero sencillo, donde los muebles son protagonistas. Está lleno de vida, práctico para una familia joven. Scroll. Aquí los muebles son más bien rústicos, la familia no tiene niños pequeños o al menos, no es ese su espacio. Scroll y… muebles de diseñador, carísimos, pero es ahí donde reside el punto diferenciador. De nuevo scroll. Volvemos a los años sesenta, setenta, pero estamos al norte de Europa o eso parece.
La decoración de cada casa es como cada persona, única. En esta podemos encontrar trazos de revistas ojeadas, ideas salidas de Pinterest, recuerdos personales y un montón de piezas que bueno, no queríamos pero que pensamos en su momento que necesitábamos y allí están, fruto de un acto impulsivo al pasar por aquel precioso escaparate que nos hizo pensar: “¿dónde podría yo poner eso en casa? Ah ¡Ya sé! si quito aquel mueble viejuno de la abuela, podría recrear aquel ambiente tan ‘chic’ que vi en la página aquella de decoración.” Y luego, no. Quedó así, una cosa rara pero si está en las redes debe estar bien.
Y un día te despiertas, te estás un rato en la cama, scrolling para verificar que tu vida sigue al día, miras a tu alrededor y te das cuenta de que aquel mueble se ha quedado ‘demodé’ y que empaña un poco tu alegría. Vas pensando en poner algo nuevo, más “de temporada” y sales, dispuesta a encontrar algo antes del jueves que vienen los del camión a recoger los muebles viejos.
Coge un trapo húmedo, no demasiado y lo pasa encima del mueble buffet. Repasa cada rincón buscando eliminar cada mota de polvo que se pueda colar entre las tallas, cada telaraña. Después, retira el cristal que protege el sobre y lo limpia a consciencia, admirando la chapa de nogal que, casi cien años después, sigue intacta. Hoy le toca también cambiar el papel que cubre las entrañas de aquel mueble de madera maciza que heredó de sus padres y ellos, a su vez, de los abuelos. Las cosas hay que cuidarlas, que cuestan mucho de ganar y ya no se hacen muebles así, tan elegantes. Un día le trajo su hija una estantería para guardar las revistas, “una más moderna” le dijo, pero a los pocos meses ya tenía las patas deformadas, infladas como si de un ataque de gota se tratara. Se ve que lo de limpiar el suelo con agua no les va nada bien. “Eso no le pasa al mueble de mamá” piensa mientras elige el papel que utilizará para forrar los interiores. Tiene muchos descartes de prensa, pero ve que guarda demasiadas esquelas y le parece un poco triste así que, se decanta por aquel papel de regalo que compró para envolver los reyes de los niños, cuando todavía jugaban con los juguetes que le regalaba. Ahora prefieren ropa o juegos de ordenador y que se yo qué cosas así que les paso un sobre y ya se hacen ellos su regalo. Y, mientras sacaba el antiguo papel amarillo de los cajones, cayó a sus pies un paquetito envuelto en papel marrón, impreso con la publicidad de la cotillería del pueblo, que contenía las estampitas de todas las comuniones de sus nietos junto al recordatorio del velorio del tío Jesús. Lo recogió y pensó: “… cómo ha cambiado todo».
¿Con cuál de estas versiones te identificas? Sabes que un porcentaje altísimo de los desechos que se generan son de muebles y sólo porque ya no nos gustan? La forma más efectiva de sostenibilidad es la que no produce residuos. Piénsalo.