
Mucho he visto surgir la pregunta «¿qué valor tiene?» de personas que se encuentran de repente en la situación de tomar una decisión con respecto a un mueble que, o bien tienen en casa desde hace tiempo o han heredado de la abuela. Saben que no es un mueble moderno y que, al ser de la abuela o sencillamente porque tiene mucho tiempo por casa (decenas de años a veces) debe tener un gran un valor.
Está de moda recuperar mobiliario viejo y darle una nueva vida. Y los mercados online están abarrotados de muebles recuperados y modificados. Aquí, cada cual pone su precio pero ¿cuál sería el valor de ese mueble que tengo en casa? A mi juicio, reside en tres cosas importantes:
- Su historia personal. El paso del tiempo: ¿a quién perteneció? ¿Qué significó para esa persona? ¿Qué servicios prestó? ¿Qué recuerdos se crearon en torno a ese mueble? ¿tienes tú, algún recuerdo alrededor de ese mueble?
- Su materia prima. ¿Es madera? ¿Es madera contrachapada o conglomerado? o ¿es algún otro material alternativo?
- Su valor histórico: Su uso, ¿tuvo algún significado social? ¿Es de diseño? ¿Es de estilo o es de época? ¿Está firmado por la persona que lo hizo? ¿Cuándo se hizo? Su forma de construcción, ¿Fue hecho a mano? ¿Qué herramientas se podrían haber utilizado en su fabricación? ¿Qué tipo de uniones presenta?
Estos tres puntos me dicen si un mueble tendrá más o menos «valor». Si lo que queremos es hablar de valor económico, lo tenemos más complicado por varias razones. Actualmente es muy difícil encontrar en el mercado de España un mueble realmente antiguo y de valor museístico que tenga un valor económico importante. Estos muebles suelen estar si no ya en museos, en colecciones privadas. Pueden aparecer escasas piezas de cierto valor histórico, eso sí pero hay que saber buscarlas. De vez en cuando aparecen en algún anticuario o salen a subasta pero normalmente se mueven ya en círculos de personas con sabido interés por este tipo de piezas.
Por tanto, centrémonos en lo que cualquiera de nosotros podría encontrar en casa o en el mercado. Puedes llegar a tener en casa una pieza antigua (con más de cien años) o encontrarla en una subasta pero lo que parece estar sucediendo es que nadie los compra, al menos, no como son originalmente. Por tanto, un mueble que podría tener algún tipo de valor histórico puedes encontrarlo a muy bajo precio en subastas pero no lo suficientemente bajo como para modificarlos y revenderlos (lo cual es una suerte porque nos permite mantener intacto un documento histórico) y como suelen ser muebes grandes y muchas veces oscuros, pues no entran en los pisos de ahora o no van con los gustos y decoración actuales. Lo que está ocasionando que estos muebles no se vendan o que la gente acabe por tirarlos a la basura o reformarlos sin mucho criterio de restauración y acaben perdiendo así ese valor que inicialmente podían tener.
Otros muebles viejos en cambio, fabricados industrialmente, en madera y utilizando contrachapados o aglomerados, se prestan para ser remodelados, pintados y adaptados a los nuevos tiempos ya que su valor económico es muy bajo y la calidad de sus materiales los hacen más perecederos pero siempre tendrán otro tipo de valor:
- El valor medioambiental de reutilizar una materia prima que ya está en uso y un trabajo que ya fue ejecutado, es grande porque evita utilizar nuevos recursos para suplir necesidades existentes.
- En el caso de muebles heredados, el valor familiar y los recuerdos personales que dicho mueble nos aporta (que, a mi juicio, es el valor más importante que tienen muchos muebles de los que tenemos por casa).
- El relato histórico que deja cada pieza a futuras generaciones sobre nuestra cultura y nuestra sociedad.
Así, antes de tirar un mueble porque no nos gusta su forma o su color, sería necesario preguntarnos si no es posible recuperarlo de alguna manera. Y si, de ninguna manera podemos hacer que encaje con nosotros, seguro que otras personas sí que estarán dipuestos a restaurarlos o reutilizarlos. En este caso, podemos venderlos a bajo precio para permitir que otras personas hagan uso de él o bien directamente regalarlo a personas que puedan necesitarlos.
Como ven, y siempre a mi modesto juicio, considero que el valor que tiene un mueble viejo depende del fin que busquemos al hacernos esta pregunta. Lo que está claro es que este tipo de objetos puede y debería tener una larga vida ya sea continuando con nuestra historia familiar o bien iniciando una nueva historia en otra casa donde pueda ser bienvenido.
No se me había ocurrido evaluar un mueble viejo teniendo en cuenta todos esos criterios. Ayudan a ser más consciente de lo que se tiene. Los muebles antiguos enriquecen el ambiente, aunque se tenga decoración moderna. A veces, el problema es el espacio. Gracias!!
Me gustaMe gusta